Muchas personas no son plenamente conscientes de qué es el glaucoma ocular, una de las principales causas de ceguera en todo el mundo. Si alguna vez te has preguntado sobre esta enfermedad o si tienes dudas sobre si estás en riesgo de desarrollarla, este artículo te ayudará a comprenderlo de manera clara y sencilla.
Te explicamos qué es, cuáles son sus síntomas, factores de riesgo y cómo se puede tratar para proteger tu salud visual.
El glaucoma ocular es una enfermedad que afecta al nervio óptico, la estructura responsable de transmitir las señales visuales del ojo al cerebro. Este daño generalmente se produce por un aumento de la presión intraocular (presión dentro del ojo), aunque no siempre.
En algunas personas, incluso con una presión ocular normal, el nervio óptico puede dañarse de manera progresiva.
El glaucoma se caracteriza por ser una enfermedad “silenciosa” porque en sus etapas iniciales no presenta síntomas evidentes. De hecho, muchas personas no se dan cuenta de que están perdiendo la visión hasta que el daño al nervio óptico es considerable. Por esta razón, es fundamental realizarse revisiones oculares periódicas, especialmente si estás en un grupo de riesgo.
Existen varios tipos de glaucoma, pero los más comunes son el glaucoma de ángulo abierto y el glaucoma de ángulo cerrado. A continuación, te explicamos cada uno de ellos:
1. Glaucoma de ángulo abierto: Es el tipo más común de glaucoma. En esta condición, el drenaje del ojo no funciona correctamente, lo que provoca un aumento gradual de la presión ocular. La pérdida de visión es generalmente muy lenta y puede pasar desapercibida durante años, lo que hace que las personas no busquen atención médica hasta que ya hay daño irreversible en el nervio óptico.
2. Glaucoma de ángulo cerrado: Este tipo de glaucoma ocurre cuando el ángulo entre el iris y la córnea se cierra repentinamente, bloqueando el drenaje del ojo y causando un aumento rápido de la presión ocular. Los síntomas son mucho más evidentes y suelen incluir dolor intenso en el ojo, visión borrosa, náuseas y vómitos. Si no se trata de inmediato, el daño ocular puede ser grave.
Como mencionamos, uno de los mayores problemas del glaucoma es que, en su fase inicial, no presenta síntomas evidentes. La pérdida de visión ocurre de manera gradual y afecta primero a la visión periférica.
A medida que la enfermedad progresa, la pérdida de visión se vuelve más notable, pero en las primeras etapas puede pasar desapercibida. Por esta razón, es vital realizar revisiones oculares periódicas para detectar cualquier anomalía a tiempo.
En el caso del glaucoma de ángulo cerrado, los síntomas pueden ser más agudos y notarse con mayor rapidez. Estos son algunos de los síntomas que puedes experimentar si padeces glaucoma de ángulo cerrado:
Si experimentas alguno de estos síntomas, es fundamental que consultes a un oftalmólogo de inmediato, ya que el glaucoma de ángulo cerrado requiere tratamiento urgente para evitar daños irreversibles.
Aunque cualquier persona puede desarrollar glaucoma, existen ciertos factores que aumentan el riesgo de padecerlo. Estos son algunos de los más importantes:
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El diagnóstico temprano del glaucoma ocular es crucial para prevenir la pérdida irreversible de la visión. Los oftalmólogos utilizan varias pruebas para diagnosticar la enfermedad, que incluyen:
El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo reducir la presión ocular y evitar el daño adicional al nervio óptico. Aunque no se puede curar el glaucoma, con el tratamiento adecuado se puede controlar y evitar una pérdida de visión significativa. Existen diferentes opciones de tratamiento:
|Conoce más sobre el: tratamiento del Glaucoma: Opciones actuales y avances futuros
Aunque no se puede prevenir completamente el glaucoma, existen medidas que puedes tomar para reducir el riesgo y proteger tu salud ocular:
El glaucoma ocular es una enfermedad silenciosa que puede causar daño irreversible en la visión si no se detecta a tiempo. La detección temprana mediante exámenes oculares regulares es fundamental para prevenir la pérdida de visión. Si tienes antecedentes familiares de glaucoma, o si estás en un grupo de riesgo, es crucial que te realices revisiones periódicas con tu oftalmólogo para mantener tu salud ocular bajo control.
Ahora que ya sabes qué es el glaucoma ocular, recuerda que esta enfermedad no tiene cura, pero con el tratamiento adecuado se puede controlar. Si tienes alguna duda o preocupación sobre tu salud ocular, no dudes en consultar a un especialista.