La sequedad ocular es uno de esos síntomas del embarazo que pocas mujeres esperan. Náuseas, cansancio, cambios en el cuerpo… y de repente, unos ojos que pican, arden o se sienten arenosos. Los ojos secos en el embarazo son más comunes de lo que se cree, y aunque raramente representan un problema grave, sí pueden afectar significativamente la comodidad y la calidad de vida durante esta etapa.
En este artículo te explicamos qué provoca la sequedad ocular durante la gestación, qué síntomas debes reconocer, qué remedios son seguros y cuándo conviene consultar con un especialista.
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El ojo seco es una condición en la que la película lagrimal que recubre la superficie del ojo no tiene suficiente cantidad o calidad para mantener los ojos bien hidratados. Esto puede deberse a una producción insuficiente de lágrimas o a que se evaporan demasiado rápido.
Durante el embarazo, el cuerpo atraviesa cambios hormonales profundos que alteran múltiples funciones, incluida la producción lagrimal. Por eso, muchas mujeres que nunca antes habían experimentado este problema comienzan a notar sequedad ocular a partir del primer o segundo trimestre.
El aumento de estrógenos y progesterona durante el embarazo es la causa principal de la sequedad ocular. Estas hormonas modifican la composición y la cantidad de las lágrimas, reduciendo su capacidad de lubricar correctamente la superficie ocular. De hecho, el mismo mecanismo explica por qué algunas mujeres experimentan ojos secos durante la menstruación o al tomar anticonceptivos hormonales.
El embarazo también provoca retención de líquidos en los tejidos, incluidos los de los ojos. Esto puede alterar la forma de la córnea y el espesor de la película lagrimal, contribuyendo a la sensación de malestar ocular.
Las mayores demandas metabólicas del embarazo pueden llevar a un estado de deshidratación leve si no se incrementa la ingesta de agua. Una hidratación insuficiente afecta directamente la producción de lágrimas.
El sueño interrumpido o reducido, tan habitual durante el embarazo, también reseca los ojos, ya que durante el sueño los párpados cerrados permiten que la superficie ocular se rehidrate.
El embarazo coincide, en muchas mujeres, con periodos de trabajo sedentario o mayor uso de dispositivos digitales. La exposición prolongada a pantallas reduce la frecuencia del parpadeo, lo que agrava la evaporación lagrimal.
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Los síntomas de los ojos secos en el embarazo pueden variar en intensidad, pero los más frecuentes son:
Estos síntomas suelen ser bilaterales (en ambos ojos) y tienden a empeorar al final del día o tras pasar tiempo frente a una pantalla.
La sequedad ocular en el embarazo puede aparecer en cualquier momento, pero tiende a ser más notable durante el primer y segundo trimestre, cuando los cambios hormonales son más bruscos. En algunos casos persiste hasta después del parto o durante la lactancia, ya que la prolactina (hormona implicada en la producción de leche) también influye en la composición lagrimal.
Antes de usar cualquier producto ocular durante el embarazo, es fundamental consultar con el médico o el ginecólogo. No todos los colirios o tratamientos habituales para el ojo seco están indicados durante la gestación.
Las lágrimas artificiales (colirios lubricantes) son el tratamiento de primera línea para la sequedad ocular en el embarazo. Las formulaciones sin conservantes (en monodosis o con sistemas de conservación sin cloruro de benzalconio) son las más recomendadas, ya que reducen el riesgo de irritación adicional.
⚠️ Importante: Consulta siempre con tu médico o farmacéutico antes de usar cualquier colirio durante el embarazo, aunque sea de venta libre.
Para los casos de mayor sequedad o síntomas nocturnos, existen geles oftálmicos de consistencia más espesa que proporcionan mayor tiempo de contacto con la superficie ocular. Su uso suele recomendarse antes de dormir.
Aumentar la ingesta de agua (al menos 8-10 vasos diarios) es una medida sencilla pero efectiva. Una buena hidratación sistémica repercute directamente en la producción lagrimal.
Algunos estudios sugieren que la suplementación con omega-3 puede mejorar la calidad de la película lagrimal al aumentar el componente lipídico. Muchos suplementos prenatales ya incluyen DHA (un tipo de omega-3). Consulta con tu médico si sería adecuado en tu caso.
Aplicar compresas tibias sobre los párpados cerrados durante 5-10 minutos ayuda a mejorar la secreción de las glándulas de Meibomio, responsables del componente lipídico de la película lagrimal, que evita su evaporación.
La limpieza suave de los bordes palpebrales con productos específicos (toallitas o geles de higiene ocular) puede reducir la inflamación y mejorar la función lagrimal.
La mayoría de los casos de ojos secos en el embarazo son leves y se resuelven con medidas conservadoras. Sin embargo, debes acudir a un oftalmólogo si:
⚠️ Algunos cambios visuales durante el embarazo pueden estar relacionados con problemas de presión arterial como la preeclampsia. Ante cualquier síntoma ocular inusual, consulta siempre con tu médico.
En la mayoría de los casos, sí. La sequedad ocular asociada al embarazo tiende a resolverse de forma gradual tras el parto, una vez que los niveles hormonales se estabilizan. No obstante, algunas mujeres continúan experimentando síntomas durante la lactancia.
Si antes del embarazo ya tenías predisposición al ojo seco o alguna condición autoinmune como el síndrome de Sjögren, es probable que los síntomas sean más marcados y requieran seguimiento especializado.
Los ojos secos en el embarazo son una consecuencia frecuente y esperable de los cambios hormonales propios de la gestación. Aunque pueden resultar molestos, en la mayoría de los casos se manejan de forma eficaz con medidas sencillas como el uso de lágrimas artificiales sin conservantes, una buena hidratación y ajustes en el entorno. Lo más importante es no automedicarse y consultar siempre con el médico antes de usar cualquier producto ocular durante el embarazo.
Cuidar tus ojos durante estos meses es parte del autocuidado integral que mereces. Si los síntomas persisten o se intensifican, un oftalmólogo podrá orientarte hacia el tratamiento más adecuado y seguro para ti y tu bebé.
Sí, las lágrimas artificiales sin conservantes se consideran seguras durante todo el embarazo, pero siempre es recomendable consultarlo con tu médico o ginecólogo antes de iniciar cualquier tratamiento.
No. La sequedad ocular es un síntoma materno que no tiene repercusión directa sobre el feto.
El embarazo puede hacer que las lentes de contacto resulten más incómodas debido a los cambios en la córnea y la película lagrimal. Consulta con tu óptico para valorar si es conveniente reducir su uso o cambiar de tipo de lente.
En general, no. Son una molestia frecuente y benigna. Solo debes preocuparte si se acompañan de cambios bruscos en la visión, dolor intenso o síntomas que sugieran otro problema subyacente.